En muchos foros técnicos y entre comunidades profesionales, las workstations de HP (especialmente la familia Z) aparecen siempre que alguien se queja de dos cosas: su equipo se queda corto de potencia o se cuelga justo cuando el proyecto es más crítico. No se compran para ofimática o navegación, sino para trabajos donde un fallo se traduce en retrasos, costo o pérdida de reputación.