La computación en el borde dejó de ser una promesa para convertirse en una herramienta concreta de competitividad para empresas que necesitan responder en tiempo real, operar con menos latencia y procesar más datos cerca de donde estos se generan. En el caso de las PYMEs mexicanas, esto resulta especialmente relevante porque les permite acceder a capacidades avanzadas sin tener que construir una infraestructura de nube compleja desde cero.